Carlos Jurado se relaciona tanto con sus cámaras caseras como si fuera un niño que juega con sus muñecos. Ese divertimento que –reconoce- disfruta y es parte de su trabajo, aclara que, en un principio, nunca lo concibió así. «Es una experimentación. Lo que ocurre es que como los materiales que utilizo son tan rústicos y sencillos que se pueden considerar como juguetes… Esa diversión puede verse como parte de un juego, pero también se busca otra cosa. Más allá del juego, es algo muy serio. Las cosas no son tan en juego, como se supone».
Y es que si algo tiene la fotografía estenopeica es la libertad que supone crear una imagen, así como el riesgo asumido. Carlos Jurado comenta que en este tipo de fotografía nunca se sabe exactamente cuál será el resultado. Pero enfatiza que puede hacer cosas muy diferentes a las de la fotografía tradicional: usando otros tipos de atmósferas, de situaciones. Destaca que en su experimentación, ha intentado producir algo considerado como “bello”. Pero en ese proceso también puede haber fracasos, con un resultado negativo. Él se acercó a la fotografía estenopeica con el placer de hacer lo que quisiera, sólo pensando en la cámara que debía construir para lo que buscaba.
Usted señalaba que en algún momento hizo tantas cámaras que apenas se podía caminar por su casa. ¿Por qué crear todas éstas cámaras?
Yo pensaba en alguna imagen que yo quería. Por ejemplo, un gran angular, un espacio medio abierto. Entonces tenía que hacer una cámara especial para eso. Cada cámara tenía una función distinta. Entonces si yo quería una imagen muy lejana, estaba un telefoto. Entonces, estas formas de trabajo, estas cámaras le daban una característica especial. No servía una cámara para todo. Hay una que saca, por ejemplo, tres imágenes en una sola placa, en una sola exposición. Saca un gran angular, una imagen normal y un telefoto. Cada cámara se fabrica de acuerdo a lo que uno quiere obtener. Por eso son tantas.
Si algo representan las cámaras del fotógrafo Carlos Jurado, es la sencillez. «La forma en que trabajo me da muchas facilidades. Parte de un material muy simple. Un poco de cartón, pegamento, un montón de elementos que son muy domésticos y fáciles de conseguir», dice sobre lo que necesita para crear una cámara estenopeica. «Esa es una ventaja para experimentar en el arte. Actualmente es muy difícil conseguir este material porque ya no se fabrica y eso limita mucho las posibilidades», añade el fotógrafo.
En su obra, tiene fotografías de desnudos de mujeres. ¿Cuál ha sido su propósito en estas fotografías?
Yo rescato mucho a las mujeres. Aprende uno mucho de las mujeres. El cuerpo femenino me parece muy estético y muy bello, y trato de presentarlo de una forma discreta, elegante, pero de ninguna manera erótica. El erotismo está para presentarse de otra manera. Mis fotografías son como un tributo a la mujer, a la belleza de la mujer.
Carlos Jurado, de 87 años de edad, se da tiempo para hablar de lo que piensa sobre cómo, actualmente, la sociedad vive inmersa en la tecnología. «En lo personal, soy de una generación muy vieja, estoy al margen de medios modernos. No uso celular ni me interesa. Soy más libre. Yo veo a la gente encorvada, ya no come bien. Está en el restauran viendo su teléfono, todos parecen autómatas», comenta el fotógrafo. «Yo no: yo soy libre. Yo puedo caminar con la cabeza en alto, no tengo que estar agachado apretando botones digitales. Creo que la tecnología es extraordinaria. Pero en unos aspectos está mal usada», aclara.
Para este fotógrafo, México es: «Mi patria, mi país: significa todo»; la fotografía: «Un medio muy valioso de expresión, un medio absolutamente necesario»; la inspiración: «Una idea romántica. Yo diría la motivación, con la ansiedad de expresarme»; una nube (en una entrevista declaró que sería la imagen que capturaría si moriría o quedara ciego, porque nunca había podido trabajar con las nubes): «Donde yo quisiera estar sentado»; casualidad: «Me provoca algo favorable, algo casual que no está previsto me induce a hacer algo»; fotógrafo: «Unos hacen clic, otros no. Todos los fotógrafos me merecen mucho respeto. Fotógrafo es crear imágenes»; poesía: «Necesaria en todas las formas de la vida. Sin poesía, no existe el arte». El arte de la aprehensión de las imágenes y el unicornio (libro suyo agotado en su publicación y considerado por el historiador de arte José Antonio Rodríguez “acaso el libro más fotocopiado de México”): «Un concepto que motivo un librito que por ahí anda». Para Carlos Jurado, el arte es: «Lo que salva a la humanidad. Es lo único realmente puro, legítimo y hermoso. Lo demás está, la verdad, muy mal, muy difícil de explicar”.
Ha expuesto en Estados Unidos, America Latina e incluso Europa. Llama la atención la III Exposición Internacional de Grabado de Ljubljana, Polonia, donde expuso junto a Corneille, Dubufett, Ernst, Hartung, Picasso, Matta, Soulages y Tamayo.
¿Qué significa para usted ver expuestas algunas de sus fotografías casi 40 años después de su creación?
No he dejado de exponer durante toda mi vida. Aquí mismo antes ya he expuesto en el Centro de la Imagen, he dado talleres. Ya soy un viejo exponente. Me da mucho gusto ver cosas que hice aquí hace 40 años. Yo ya pensé que no iba exponer más. Me dio mucho gusto. Porque creo que va a ser la última que haga. No creo que haga más exposiciones. Es bueno hacer exposiciones pero tampoco es lo más importante, me importa más el trabajo. Pero estoy contento con estas exposiciones.
FOTO: Edgar Hernández Ramírez

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