Iván Martínez: El arte en la sangre




Iván Martínez: El arte en la sangre

Iván Martínez es artista visual por la Escuela de Bellas Artes del Estado de México, tiene 29 años –señaló que estaba a punto de cumplir 30- y es quien se encarga de preparar las exposiciones del Museo de la Caricatura. Mientras estábamos sentados en una de las mesitas al aire libre del museo, el artista visual cruzaba constantemente las manos al tiempo que contestaba con interés cada una de las preguntas. “Nací en la Ciudad de México pero ahorita vivo en el Estado de México”, comentó el joven de 29 años. “Allá estoy estudiando la licenciatura en Diseño Gráfico”, agregó Iván Martínez.


-Iván, ¿siempre te gustó la caricatura? ¿Tienes algún caricaturista favorito?


-Cuando tenía 16 años estudié aquí Caricatura (en el Museo de la Caricatura). Era un curso con el caricaturista Emmanuel Vélez. No me daba tanto la caricatura sino como técnicas de color. Me gusta mucho la caricatura porque con simples trazos formas e interpretas un personaje haciendo cierta acción, con eso puedes contar muchísimas cosas… Mi caricaturista favorito es Ernesto García Cabral, porque todo el tiempo que he dibujado me he enfocado en la figura femenina y Cabral maneja mucho el estilo femenino. Él trabaja mucho el art-nouveau, un poco combinado con la caricatura mexicana. Aparte por los colores, la estilización de la línea, es para mí como un caricaturista formidable. 


Al preguntarle sobre qué opinaba su familia de que fuera curador del Museo de la Caricatura, Iván comentó que ha tenido la fortuna de que lo apoyen. Mencionó el cliché cuando los papás dicen: “¿Por qué buscas estudiar eso? ¿Y apoco de eso vas a comer?”. Iván Martínez respondió que sí se puede comer haciendo arte: “Metiendo caña, siempre vas a encontrar”, indicó. Sin embargo, él no ha pasado por eso, ya que en “alguna cuestión moral o que esté cabizbajo”, como dijo, su mamá ha estado con él. También nombró a su novia, con quien se siente muy identificado. Dijo que eso es lo que le ha permitido seguir adelante.  


Pese a ello, la historia de cómo Iván Martínez, el artista visual de 29 años, llegó al Museo de la Caricatura es un ir y venir entre sus experiencias personales y lo que significa poder entrar a trabajar a un museo. Desde hace dos años forma parte del Museo de la Caricatura pero antes estuvo trabajando como cocinero, además de estar en un taller mecánico –“Me gustaba pero no tanto”, dijo-, hasta que de pronto decidió hacer algo relacionado con las artes. Estaba convencido de que eran “lo suyo”. Iván pensaba ofrecer sus servicios “hasta como de limpieza”, con tal de entrar a un museo. 


“La escuela no te da las pautas de cómo ir a pedir trabajo, de cómo ir y presentarte. Te da lo básico, como la cuestión intelectual, pero no de cómo pararte e interactuar con la gente que tiene cierta experiencia en los museos”, externó el artista visual.


Iván Martínez fue a MUNAL, intentando entrar como voluntario pero “por una cuestión” ya no pudo ir. Después trató en una escuela de dibujo, donde le pagaban 200 pesos al día pero gastaba cerca de 90 pesos en pasajes y comidas. Regresó con los museos, ahora al Museo del Estanquillo, donde el museógrafo Evelio le dijo que había espacio para que colaborara con ellos. Sin embargo, como platicó Iván: “Siempre hay que buscar dos posibilidades. Eso me lo dicen en la escuela, como diseñador. Siempre hay que tener dos opciones, cuando una te falle, tienes la otra segura”, indicó tranquilo, haciendo uso del lenguaje corporal, dejando a un lado el cruce de manos. 


Sin esperanza por entrar en museos como el de Bellas Artes, el MUNAL o  el Franz Mayer -cuenta que es muy difícil entrar porque piden requisitos como cierta experiencia, una preparación académica o un nivel de inglés, que él no tenía-, recordó la relación que tenía con el Museo de la Caricatura. Fue y se encontró con Juan Terrazas -actual director del Museo, entonces con un mes en la presidencia-. Iván le manifestó: “Sé limpiar, sé trapear, de lo que tú me quieras poner yo me lo aviento, no importa”. A partir de ahí, tras empezar con un sueldo mínimo y restaurar la catrina -que recibe a la entrada del museo- en 15 días, Iván Martínez comenzó a formar parte fundamental en la organización de las exposiciones, con un director del Museo de la Caricatura que siempre lo consultaba al momento de planear una exposición. 


“El plantearse como curador es tener una preparación más intelectual, más de lleno en esto. Aunque hago mi labor de curador, no me considero como tal. Yo sí hago investigación, propuestas de exposiciones, de diseño, pero me considero más museógrafo. Como museógrafo tengo más libertad para pensar en la gente que va a visitar el museo: no es lo mismo un chiquito de 6, 7 años que una persona de 60 años que tiene problemas de vista. El curador se encarga de decorar la investigación, hacer propuestas de investigación, seleccionar obra y eso es lo que se pone. Lo otro, el ¿cómo lo vas a mostrar?, ¿cómo lo va a recibir la gente?, es del museógrafo. Eso es lo que a mí me gusta”, explicó Iván Martínez, señalando que el personal del Museo de la Caricatura es reducido, por lo que todos hacen de todo. Su rostro, más allá de mostrar resignación, denotaba entusiasmo. Quizá por ser parte de un proyecto en el que hacen tanto con tan poco personal. 


Iván comenzó a platicarme cómo hacen para elegir las exposiciones en el Museo de la Caricatura. Dijo que el encargado de hacer las propuestas es el director del museo, Juan Terrazas. O bien, cuando fallece un caricaturista de inmediato planean montar la obra del artista. Primero, el director Juan Terrazas le comenta a Iván qué es lo que tiene en mente y a partir de ahí, él empieza a ver qué se hará: la investigación, cuánto texto va a tener, la sala donde se montará la obra, y cómo se montará ésta, además del recorrido de la exposición.


-Iván, ¿qué tiene la cultura que no tenga otra disciplina?

-Para mí es una forma de identificarme, principalmente, porque es una forma de expresarse. A mí, al inicio de la escuela, me costaba mucho poder conversar o dialogar… Yo llevo dibujando desde los 11 años. Tengo 19 años dibujando. Como artista visual esto me permite poder transmitir una idea por medio de la imagen. Para mí, lo visual es como lo más importante. Una canción te puede decir mucho pero una imagen visual bien ubicada o bien transformada te puede contar muchas cosas. 


“Yo me he tomado la libertad de entrar a las salas y veo la reacción de la gente al ver la caricatura. Y es muy diferente la de los niños o jóvenes a la de la gente adulta, porque muchas personas vienen a buscar a Gabriel Vargas o a Sixto Valencia, porque crecieron con esos personajes. A mí me emociona mucho ver a la gente que sonríe, vuelve a sonreír, porque vivimos en una ciudad que está saturada de problemas, lo que vemos en la televisión, en los periódicos o muchas veces dentro de la familia o en la calle… Entonces ir a un museo, en el que puedas encontrar un poquito de sabor visual, les permite cambiar un poco el gesto, de que lo veas sonreír o pensativos diciendo: “Recuerdo que tal año pasó esto”, externó el artista visual Iván Martínez.


Antes de entrar al Museo de la Caricatura, Iván Martínez estaba en Colectivo Bred, un grupo de 26 chicos que proponen temas, consiguen artistas y patrocinios para poder exhibir las obras de dichos artistas, a los que en ocasiones no se les llega a dar el espacio pero, asegura Iván: “Pintan fenomenal”. Entre los proyectos, el año pasado consiguieron montar una exposición en galerías Bodet -donde Iván también trabajó y es amigo del dueño: Bernardo Plasencia, quien les prestó el lugar sin cobrarles, sólo pidiendo que dieran difusión a la galería- en la que juntaron 167 piezas de artistas y al final vendieron 42. Eso hizo sentir orgulloso a Iván.



-¿Cuál es la función social de los museos, Iván?

-Preservar y dar difusión. La Sociedad Mexicana de Caricaturistas (encargada del Museo de la Caricatura) tiene como función preservar, resguardar y dar difusión a toda la obra de caricaturistas y también que la gente conozca más la caricatura, porque muchas veces dentro de las escuelas públicas, tanto de Bellas Artes como instituciones de  primaria y nivel superior te dan la cuestión de la historia de  las artes de México con Diego Rivera, Leopoldo Méndez, Frida Kahlo, que es como lo que todos conocemos, pero no te dan la pauta o no se especializan más en otros artistas que pueden ser incluso del nivel de Posada o Freire, que creo es un caricaturista fenomenal.

Parecía que el artista visual Iván Martínez podía seguir hablando por mucho tiempo más, dejando de lado las diferentes posturas de sus manos, hablaba como  alguien que conoce lo suficientemente bien su especialidad y le agrada compartir lo que sabe. Iván Martínez terminó comentando que en el 2015 tuvieron la exposición del norteamericano Peter Kuper –quien estuvo en la inauguración-, caricaturista de la revista Mad,  coautor de Spike vs Spike, Diario de Nueva York, Diario de Oaxaca, entre otras obras gráficas, además de la caricaturista colombiana Magola y la exposición-homenaje a Sixto Valencia. 
Subrayó las actividades extra que tiene el museo, como presentaciones de libros, presentaciones de grupos de música, las actividades culturales de Noches de Museos –a la cual se agregaron el año pasado, a petición suya-, etc. Por último, Iván   –amablemente-, me repitió que estaba para lo que se ofreciera, invitándome a que volviera al museo, incluso con entrada libre, lo cual le agradecí sinceramente.  

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